
Uno de los atractivos de la isla de Tenerife son sus enclaves naturales, entre ellos los volcanes. Tenerife es el único lugar de Europa donde se pueden contemplar en vivo todos los procesos volcánicos.
Teniendo en cuenta esto el Cabildo de Tenerife a través de su entidad para la promoción del turismo “Turismo de Tenerife” ha preparado cinco rutas volcánicas con las que se pretende promocionar este atractivo turístico entre todos los visitantes a la isla, no solo hacia el viajero especializado.
Las rutas son:

El volcán Chinyero se sitúa en las cumbres de Abeque, al noroeste de la isla de Tenerife y se alza a 1.560 metros de altura sobre el nivel del mar. Este volcán protagonizó durante diez días la última erupción que ha vivido la isla de Tenerife el 18 de noviembre de 1909.
El despertar del volcán estuvo precedido de movimientos sísmicos que se iniciaron en el mes de julio de 1908, intensificándose en los días inmediatamente anteriores a la erupción.
Se inició alrededor de las dos y media de la tarde con un fuerte terremoto, ruidos subterráneos y un intenso calor en el suelo. Simultáneamente, en el interior del antiguo cráter de la montaña de Chinyero se abrió una grieta por donde comenzó a salir la lava que era lanzada al exterior formando columnas de escorias y cenizas y acompañadas de rítmicas explosiones.
El viento impulsaba los elementos lanzados por el volcán hacia el norte, llegando a alcanzar las localidades de Icod y La Orotava, e incluso, las cenizas más finas cayeron en Punta del Hidalgo.

De los lugares que visitamos nos suele sorprender las gentes, su gastronomía, los sitios turísticos y sin duda la arquitectura autóctona que nos muestra cómo vivían sus habitantes y en qué modo se adaptaron a las durezas de los paisajes.
En Tenerife destacan sus caseríos, los asentamientos rurales donde los campesinos de las islas vivían y tenían su pequeño huerto para la subsistencia de la familia. Es posible hacer una ruta y visitarlos todos el mismo día, disponiendo de un vehículo propio o yendo a alguna agencia de alquiler de coches en Tenerife. Actualmente se conservan algunos de ellos, que se han transformado en muestras etnográficas de la vida tinerfeña; conozcámoslos:
Caserío de Masca: situado en el interior del Parque Rural de Teno, en el municipio de Buenavista del Norte, y en medio de los más profundos barrancos de la isla de Tenerife.
Este pintoresco caserío, declarado recinto etnográfico y arquitectónico, es una de las mejores muestras de arquitectura rural de Canarias. Pervive gracias a lo que antaño fue un inconveniente para la vida de sus habitantes, su aislamiento y las difíciles comunicaciones con otros núcleos urbanos.

Has visitado la isla de Tenerife, has visto los rincones más ocultos y los lugares más espectaculares y te has bañado en sus magníficas playas…, pues ahora vamos a ver Tenerife desde el mar; navegando en catamarán.
El catamarán Lady Shelley te ofrece excursiones inolvidables en las que podrás avistar ballenas, bañarte en altamar, ver los fondos marinos o simplemente disfrutar con la brisa del mar y el paisaje de la costa tinerfeña.
Podréis elegir la excursión de 2 horas en que, acompañados de una bióloga marina, avistaremos cetáceos como los delfines y ballenas piloto, una especie autóctona de las islas.
También os ofrecen otra excursión un poco más larga de 3 horas de duración y especialmente diseñado para un paseo en familia. Los niños se divertirán bañándose con colchonetas y chorro de agua y tanto mayores como pequeños repondrán fuerzas con una pequeña comida en el mar.

La gastronomía de la isla de Tenerife es muy rica y un magnífico atractivo que añadir en vuestras vacaciones en esta isla canaria, pero otro, quizás más desconocido son sus vinos.
Tenerife cuenta con cinco Denominaciones de origen y bajo una de ellas, Tacoronte-Acentejo se encuentran las Bodegas Monje en el municipio de El Sauzal, a los pies del Teide, y donde la familia Monje une la tecnología más actual con las prácticas de antaño.
La bodega, con capacidad para 160.000 litros se nutre de su propia cosecha con un 10 empleados en plantilla que son los encargados de llevar a cabo todo el proceso.
Los viñedos, de los cuales toman la materia prima, se encuentran en un lugar denominado La Hollera, en El Sauzal, a 600 metros sobre el nivel del mar. El suelo donde se desarrollan es pedregoso, pero muy rico, fruto del volcán y del paso del tiempo.

En el sur de Tenerife, concretamente en Costa Adeje, nos encontramos con un espacio de ocio y relax, único en la isla, Aqua Club Termal.
Este Spa cuenta con una zona lúdica con piscina dinámica de más de 300 chorros, en la cual se lleva a cabo un circuito termal que incluye: piscina, jacuzzi, piscina de tonificación, terma romana, baño turco, sauna finlandesa, piscina frutal, pediluvio, rocío mineral, templo de duchas (de cubo, escocesa y de aceites esenciales) y área de descanso. Al circuito termal se admite la entrada de niños desde los 8 años.
Todo ello se complementa con un área de belleza y salud integrado por 11 cabinas para masajes y tratamientos de estética, una zona fitness de unos 400 m² con maquinaria de última generación Technogym y 3 pistas de pádel. El Spa organiza programas antiestrés, anticelulíticos y adelgazantes, así como diversos acontecimientos como despedidas de solteras y programas para novios.

El Parque Rural de Anaga es un Espacio Natural situado entre Santa Cruz y La Laguna que constituye una de las principales áreas de esparcimiento cercana a la capital y un gran atractivo turístico, muy recomendable para vuestros viajes Tenerife.
En otros artículos nos hemos ocupado de sus paisajes, hoy hablaremos de su cultura local.
Economía: desde la instalación de los primeros colonos en el siglo XVI se comenzaron a hacer terrazas en las laderas de los barrancos con el fin de ampliar la superficie de cultivo y evitar la erosión de las tierras más fértiles. El esfuerzo invertido por aquellos campesinos ha llegado hasta nuestros días como un importante patrimonio paisajístico y cultural.
Al margen de la actividad agrícola y ganadera existe también una importante actividad económica basada en el comercio de azúcar, madera y vino.
Durante las últimas décadas, la región ha sufrido un importante éxodo poblacional hacia zonas urbanas próximas, como consecuencia del auge del turismo; esto ha supuesto un envejecimiento de la población y el progresivo retroceso de las actividades tradicionales.

La costa suroeste de Tenerife es un lugar privilegiado para la observación de cetáceos en libertad. Varias son las razones para que los calderones tropicales y los delfines mulares, las especies más abundantes, se hayan asentado en las costas tinerfeñas: el abundante alimento existente en la zona, las aguas tranquilas y limpias protegidas del azote de los vientos alisios y el buen clima.
En las costas de esta isla hay un 95% de posibilidades de salir al mar y ver alguna especie de cetáceo por lo que muchas empresas organizan excursiones con una amplia variedad de precios y horarios, ideales para nuestros viajes Tenerife:
• Excursiones marítimas de hasta cinco horas de duración, en barcos de gran capacidad, en las que se recorre la costa sur de Tenerife. Incluyen una o dos paradas para el baño cerca de la costa y comida a bordo.
• Salidas de avistamiento de dos a tres horas, en embarcaciones de mediano tamaño que finalizan con baño en una cala y con comida a bordo antes de regresar a puerto.

Candelaria es, sin duda, uno de los municipios más atractivos de Tenerife. Curiosamente fue, tras Santa Úrsula y el Puerto de la Cruz, habituales en mis recorridos, el primer municipio que visité en la isla en plan turístico. Es por eso que le guardo un recuerdo entrañable y muy especial. Bueno, quizás por eso y porque es allí donde está la Virgen de la Candelaria, lugar de peregrinación de los devotos, y a quien, creyente o no, todos, en Tenerife, en alguna ocasión ha acudido para dejarle una plegaria y una petición.
Pero dejando a un lado el aspecto religioso, Candelaria es un pueblo muy alegre, producto de su abertura al mar. Siempre que he estado por allí he podido maravillarme de sus colores limpios, de su mar y su cielo siempre azul, y de la fuerza de las olas rompiendo junto al paseo que conduce hacia la cueva, en el mismo mar, en la que un día, dice la leyenda, unos pescadores encontraron la talla de la Virgen. Allí, junto a ese paseo, en la plaza principal, reposan impertérritas las imponentes estatuas de los menceyes que un día dirigieran los destinos de Tenerife.

Antes de la conquista castellana, la isla de Tenerife estaba habitada por los guanches, que llamaban a esta tierra Chinet o Achinet.
Los guanches llegaron a Tenerife antes del siglo V a.C.. Durante más de 2.000 años poblaron la isla y trataron de adaptarse a sus peculiaridades medioambientales hasta 1496, cuando fueron sometidos por las tropas españolas. Tenerife fue la última isla en ser conquistada por los Reyes Católicos.
Los guanches vivían en estratos según la riqueza, definida fundamentalmente en cabezas de ganado y el acceso a determinados recursos. Así, existían los reyes (menceyes), los nobles (achimenceyes) y el pueblo (achicaxnas).
Tenerife debe su nombre a un mencey que hubo como 100 años antes de la conquista, llamado Tinerfe el Grande. Este rey tenía su corte en Adeje hasta que sus 9 hijos decidieron rebelarse e independizarse y crear 9 menceyatos a lo largo de la isla, lo que los conquistadores llamarían capitanías.
También debe su nombre al volcán, ya que fue puesto por los benehaoritas (los aborígenes de La Palma): Tene (montaña) ife (blanca), haciendo referencia a las nieves posadas sobre el volcán, la castellanización del nombre provocó que se añadiera una r para unir ambas palabras y así: Tenerife.