Historia de la Matanza de Acentejo

Matanza de Acentejo

El municipio de la Matanza de Acentejo, situado en la zona norte de la isla de Tenerife y reconocido como Villa Histórica, debe su nombre a un sangriento episodio ocurrido durante la conquista de Canarias.

La Matanza de Acentejo: Historia

Un año después de concluir la conquista de La Palma, las tropas de Alonso Fernández de Lugo desembarcan en las playas de Añaza al tiempo que Bencomo, Mencey de Taoro, trataba de unir a los demás menceyatos con objeto de hacer frente a los españoles. Los menceyes de Abona, Adeje, Icod y Daute se niegan a ello, confiados de que serán capaces de rechazar a los conquistadores con sus propios medios. Al final, la alianza la componen Bencomo (Taoro), Beneharo (Anaga), Acaymo (Tacoronte), Tegueste y el principe Zebensuí.

Por otra parte, Añaterve, Mencey de Güimar (por rencillas y envidias con Bencomo), se alía con los españoles ofreciéndoles víveres y medicinas. Alonso, animado por ésta alianza, parte de su campamento el 26 de Mayo de 1494 con el objetivo de derrotar a Bencomo, cosa que haría rendirse a los demás menceyatos y favorecería la conquista del resto de la isla.

Los españoles avanzaron hasta el valle de Taoro (La Orotava) en medio de un inquietante silencio, los canarios  no aparecían por ningún lado. Las condiciones del terreno no permitían el despliegue de la caballería y tampoco había señales de Bencomo. Ante tal situación, Alonso y sus capitanes deciden volver al campamento.

Las tropas llegan al estrecho valle de Acentejo y se encuentran con abundantes cabras (que los guanches habían dejado para dificultar el avance de los conquistadores) y se dedican a reunirlas para llevárselas, dividiendo así sus filas. En medio de este caos se escuchan silbidos y gritos y comienzan a llover piedras, lanzas y troncos de árbol sobre Alonso y sus hombres. Atrapados en el fondo del barranco y sin posibilidad de recurrir a una formación defensiva, los españoles son rodeados y masacrados por mas de 3.000 guanches.

Durante el fragor de la batalla, el capitán Diego Núñez proclama a gritos: Aunque Dios sea todopoderoso, me basto yo solo para salir de esta vil canallada. Frase que pronunciaría en vano, ya que murió poco después, con la lengua cortada por sus propios dientes.

También se cuenta que Tinguaro, al ver a su hermano Bencomo sentado y observando la batalla, le pregunta que por qué no está luchando, a lo que Bencomo responde: El oficio de capitán hice, que mis soldados hagan el suyo.

Para saber más: los menceyatos de Tenerife

Foto vía: Gevic.net

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1 comentario

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  1. nestor dice:

    Descendiente los guanarteme me siento orgulloso de llevar su sangre

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