La costa de Los Realejos

Playa de los Roques

En la zona norte de la isla de Tenerife, en el Valle de la Orotava, se encuentra el municipio de Los Realejos. Es aquí donde tuvo lugar la rendición final de los guanches ante las tropas españolas, mas concretamente en el lugar que hoy ocupa la Iglesia de Santiago Apóstol. Con una extensión de 57 kilómetros cuadrados, antiguamente estaba dividido entre el Realejo Alto y el Realejo Bajo, pero ambos se fusionaron finalmente (por iniciativa popular) en 1955.

En Los Realejos podremos encontrar muchos lugares interesantes y de relevancia histórica, pero hoy nos daremos un paseo por sus pequeñas, salvajes y exóticas playas, en su mayor parte de piedras o “callaos”. Y aclarar que, debido al oleaje (la mayor parte del año) pueden ser peligrosas para quienes no están familiarizados con las corrientes.

Esta pequeña ruta, que va de Este a Oeste, nos descubrirá algunas joyas ocultas (para la mayoría de visitantes) de esta isla. Hay que resaltar que existe un sendero señalizado que discurre a través de la costa, por lo que no deberíamos tener problema para encontrar cualquiera de estas playas. Dicho sendero comienza en el Mirador de Los Roques, junto al Hotel Maritím.

La playa de Los Roques es la primera que nos encontramos. Tiene unos 330 metros de longitud y el oleaje, como es típico del mar del Norte, suele ser impetuoso, por lo que es muy recomendable la precaución. La mayor parte del año está cubierta de callaos, aunque a finales de verano (entre Septiembre y Octubre) las mareas bajas dejan al descubierto una gran franja de arena, perfecta para aquellos que no acostumbran a bañarse en este tipo de playas.

La Fajana es la siguiente parada. Con unos 400 metros de longitud, esta playa de arena negra está rodeada de acantilados y de exuberante vegetación. Debido a su aislamiento (hay que llegar a pie), es una de las pocas que permiten la práctica del nudismo.

Siguiendo hacia el Oeste encontramos la playa de Castro o Rambla de Castro, un poco mas inhóspita que las anteriores. Sus 200 metros de longitud están completamente cubiertos de callaos y también posee un oleaje considerable. También bastante aislada, se permite la práctica del nudismo.

La última parada será en la famosa playa de El Socorro. Se puede acceder a ella en coche o autobús ya que  dispone de un aparcamiento frente a la orilla. De 400 metros de longitud, esta playa de arena negra es lugar frecuente de celebración de campeonatos de Surf y Body-Board, y está muy bien preparada para acoger visitantes. Tiene puesto de salvamento, duchas, señalización de peligro e incluso kioskos.

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1 comentario

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  1. Mónica Pacheco Acosta dice:

    Un paseo precioso, que recomiendo para una despejada y bonita tarde de primavera…

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