El municipio de El Sauzal

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Situado en la vertiente norte de la isla de Tenerife, entre los municipios de Tacoronte y La Matanza, se encuentra el pequeño municipio de El Sauzal. Con una extensión de 18,31 kilómetros cuadrados es uno de los municipios más pequeños de la isla y, aunque su núcleo urbano está a 332 metros de altitud sobre el nivel del mar, podremos encontrar pendientes que llegan hasta los 1.400 metros (dentro del término municipal).

En estas laderas, podremos encontrar gran cantidad y variedad de coníferas, retamas, brezos y algunos pequeños focos de Laurisilva. Cuenta con 3 Espacios Naturales Protegidos: el de Las Lagunas, el paisaje de la Costa de Acentejo y Los acantilados de El Sauzal y Tacoronte. El nombre del municipio (originalmente llamado El Sauzalejo) viene de que aquí crecían abundantes sauces en los nacientes de agua, aunque hoy podemos encontrar apenas algunos ejemplares en el Parque de Los Lavaderos.

En las medianías de El Sauzal, en 1515 y por mandato real, se construye la Iglesia Parroquial de San Pedro, y cuyo primer párroco fuera Sebastián Bello, hermano de Alonso Bello (embajador del rey de Portugal y fundador del pueblo). A mediados del siglo XVI, durante la llamada “epidemia de peste de Londres” que castigó duramente a la ciudad de La Laguna, El Sauzal se convierte provisionalmente en capital administrativa y política de la isla y se usa como sede del Cabildo la citada Iglesia de San Pedro.

Gracias a su suave clima, a la abundancia de pastos para el ganado y a los numerosos manantiales, éste fue un importante enclave para los guanches, como atestiguan los abundantes restos arqueológicos hallados en la Cueva de los Viejos y en otras 12 casas-cueva repartidas entre los Las Breñas, el Risco de los Ángeles y el barranco de Cabrera. Estos asentamientos pertenecían al Menceyato de Tacoronte.

En la zona media/baja de El Sauzal encontraremos el parque de Los Lavaderos, antiguo lugar tradicional en el que las mujeres del municipio lavaban la ropa. Hoy en día es un hermoso paseo, rodeado de vegetación, y desde el que podremos disfrutar de unas vistas espectaculares del mar, como en el caso del Mirador de la Garañona (sobre la playa del mismo nombre). Lamentablemente, en el caso de la Cueva de los Viejos, ya no es posible la visita.

Foto vía: ajedreztenerife

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