Aparición de la Virgen de Candelaria, historia de una adoración

Candelaria Tenerife

Candelaria es la capital religiosa por excelencia, la villa mariana, donde se encuentra la basílica de la Virgen de Candelaria, patrona de Tenerife y de todo el Archipiélago canario. Peregrinos y romeros visitan la localidad durante todo el año, especialmente en la festividad de las candelas, el 2 de febrero, y durante los días previos al 15 de agosto, festividad de Candelaria.

En este sentido, todas las fiestas y tradiciones giran en torno a la Virgen. Tanto es así que el Cabildo Insular y el Obispado se empeñaron en hacer una representación anual de aproximación a los supuestos acontecimientos en torno a la aparición de Candelaria a los guanches, todo envuelto en leyendas y relatos mágicos de la cultura oral canaria.

Ataviados con pieles, los participantes escenifican el hallazgo de la Virgen por unos pastores guanches, quienes la adoran después de observar los milagros que hace. Como legado folclórico destacado está el baile de las cintas, que hacen ante la imagen de Candelaria y que se conserva en la localidad de Igueste de Candelaria.

En este sentido, los apologetas más atrevidos sostienen que la imagen de la Virgen, traída por las olas del mar, se apareció en el litoral de Chimisay, hoy Candelaria, entre 1390 y 1391. El mencey de Güímar la llevó a su cueva habitacional y allí permaneció durante más de 50 años.

A finales del siglo XV fue trasladada a la cueva de Achbínico, de donde pasó a estar bajo custodia de los conquistadores castellanos. Esta cueva es hoy la Gruta de San Blas y, según el canariólogo Luis Diego Cuscoy, fue el primer templo católico de la isla.

Desde 1526, la imagen permanece en el santuario que ordenó levantar el segundo adelantado de la familia, Pedro Fernández de Lugo. En 1803 fue construido el convento que está junto a la basílica, sustituyendo al primitivo.

Regentado por los dominicos desde 1530, quienes siguen siendo los capellanes, celadores y cuidadores de la Virgen de Candelaria, la iglesia está desde entonces abierta al culto. La primitiva imagen desapareció en 1826, por lo que hoy se venera una de 1827, tallada por Fernando Estévez.

La historia de la localidad ha estado siempre vinculada a la historia de la Virgen y de su santuario, hasta tal punto que alguna vez se generaron protestas de sus vecinos, cuando las autoridades religiosas se plantearon la posibilidad de cambiar de lugar la basílica.

Foto Vía: Chicharros Enlatados

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