El mirador de Humboldt, en el Valle de la Orotava

Mirador de Humboldt

Siempre he recomendado el mirador de Humboldt como punto de arranque para nuestros recorridos para conocer la isla. Parta, ante todo, mi predilección por la parte Norte antes que por la Sur, y es que mientras el Sur de Tenerife nos ofrece playas y mucho sol, la parte Norte, por contra, es mucho más abrupta y verde; más fresca y sobre todo, sus paisajes más bellos.

Muestra de esos maravillosos paisajes que pueden verse en el Norte de Tenerife es el valle de la Orotava, donde, majestuoso, el Teide asiste día a día al despertar de sus vecinos. En el Valle, donde todo es verde, donde la vegetación rezuma frescor por todos sus poros, y donde las nubes parecen bajar solo para sentir el placer de deslizarse en su camino hasta el mar, se respira lo más puro de Tenerife: su salvaje frescor y su agreste libertad.

Historias sobre el mirador de Humboldt

Cuenta la leyenda local que estando asomado a este mirador el científico alemán Alexander Humboldt, creyó colmado sus ansias de belleza al ver semejante paisaje y cayó arrodillado, fascinado.

Mirador de Humbolt vistas al Teide

Fue a finales del siglo XVIII y probablemente aquella visita marcó el futuro del nombre del lugar. Hoy, dos siglos después en el lugar se emplaza un mirador que haría las delicias de cualquier turista. No sólo por el bar y la terraza que allí han puesto y desde la que puede disfrutarse de unas inmejorables vistas mientras uno se toma un refrigerio, o del puesto de recuerdos o del punto de información turística o la sala de exposiciones, sino porque desde allí nos haremos una idea de la particular forma de vida de los tinerfeños; de su historia; de su medio ambiente, de su alma.

Desde el mirador, el Teide siempre omnipresente en la isla. El Padre de todos los tinerfeños a pesar de que su peculiar forma recuerde al pecho de una madre. Las cañadas, reflejos de su pasado volcánico. Su abrupta costa producto de las rabiosas embestidas del Atlántico que nos rodea allá a lo lejos. El paso de la autovía que hoy cruza la isla y que la sirve de arteria de circulación. O el Puerto de la Cruz a los pies del Valle, símbolo del acogedor caracter isleño.

Mirador de Humbolt vistas al mar

Emplazado cerca de la Cuesta de la Villa, en la pequeña carretera que une a Santa Úrsula con La Orotava permanece y permanecerá un mirador que rinde homenaje no sólo a Humboldt, sino a toda la isla.

Sí, ideal para comenzar nuestra visita. Sin duda…

Para seguir la ruta

Tags: , ,

Imprimir


Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Top