Historia de la isla de Tenerife

Tenerife

Antes de la conquista castellana, la isla de Tenerife estaba habitada por los guanches, que llamaban a esta tierra Chinet o Achinet.

Los guanches llegaron a Tenerife antes del siglo V a.C.. Durante más de 2.000 años poblaron la isla y trataron de adaptarse a sus peculiaridades medioambientales hasta 1496, cuando fueron sometidos por las tropas españolas. Tenerife fue la última isla en ser conquistada por los Reyes Católicos.

Los guanches vivían en estratos según la riqueza, definida fundamentalmente en cabezas de ganado y el acceso a determinados recursos. Así, existían los reyes (menceyes), los nobles (achimenceyes) y el pueblo (achicaxnas).

Tenerife debe su nombre a un mencey que hubo como 100 años antes de la conquista, llamado Tinerfe el Grande. Este rey tenía su corte en Adeje hasta que sus 9 hijos decidieron rebelarse e independizarse y crear 9 menceyatos a lo largo de la isla, lo que los conquistadores llamarían capitanías.

También debe su nombre al volcán, ya que fue puesto por los benehaoritas (los aborígenes de La Palma): Tene (montaña) ife (blanca), haciendo referencia a las nieves posadas sobre el volcán, la castellanización del nombre provocó que se añadiera una r para unir ambas palabras y así: Tenerife.

Pero los europeos empezaron a tener constancia de las islas Canarias gracias a los textos de Plinio el Viejo, ya que el Atlántico era el límite del mundo conocido. Pero fue el geógrafo hispanorromano Pomponio Mela quien las situó en un mapa con exactitud por primera vez.

Durante los siglos IV y XIV es como si desapareciesen del mapa ya que no hay testimonios de ellas, excepto el famoso viaje de San Borondón. En la Edad Media fueron visitadas por los árabes hasta su redescubrimiento en el siglo XIV.

Los guanches, divididos en los 9 menceyatos nombrados anteriormente, ganaron la primera batalla a la hora de su conquista al Adelantado Alonso Fernández de Lugo: fue la Batalla de Acentejo en 1494. Pero los guanches, que no podían competir en tecnología contra los miembros de la Corona de Castilla, y debido a las nuevas enfermedades a las que no eran inmunes, cayeron ante las tropas castellanas en 1495, exactamente el 25 de diciembre.

Los aborígenes fueron sometidos como esclavos e inmigrantes de protectorados españoles se asentaron en la isla. Los bosques de pino fueron sustituidos por cultivos de caña de azúcar. A lo largo de los siglos, la economía tinerfeña se centró en el cultivo de la vid, de la cochinilla para hacer tintes y del plátano.

Tenerife, como las demás islas del archipiélago canario, ha sido atacada a lo largo de su historia por distintos corsarios (franceses, ingleses…)según fueran las alianzas y guerras de España. En estos enfrentamientos destaca el de los británicos el 25 de julio de 1797, cuando el Almirante Nelson atacó la capital de la isla, que a su vez era Jefatura de la Capitanía General. El General Gutiérrez organizó una defensa que repelió a los británicos, e hizo que Nelson perdiese su brazo derecho por la bala de un cañón, dicen que el cañón “Tigre”, mientras desembarcaba en la orilla.

Pero en los siglos siguientes, otros visitantes menos hostiles llegaron al a isla. Tal fue el caso del naturalista Alexander von Humboldt, que ascendió el pico del Teide y empezó a relatar las bellezas de Tenerife. Así, gracias a estas opiniones, empezaron a llegar numerosos turistas en la década de 1890, especialmente al norte de la isla. Puerto de la Cruz fue el primer municipio turístico de Tenerife declarado “Lugar de Interés Turístico” en 1955.

Tenerife fue el lugar a donde fue destinado Franco antes de subir al poder, en marzo de 1936, ya que el Gobierno de la República intentaba alejarlo de los centros de poder porque temían su influencia militar y política.

Fue en el Monte de La Esperanza, en el municipio de El Rosario, donde el caudillo organizó la conspiración militar que desembocaría en la Guerra Civil y la caída de la II República.

En julio de 1936 todas las islas Canarias cayeron bajo el mando nacional y la población sufrió numerosas ejecuciones debido a los opositores del régimen fascista. Y la miseria de los años 50 hizo también que muchos tinerfeños emigraran hacia América Latina, principalmente a Cuba y a Venezuela, buscando oportunidades mejores.

Así, en 1978, Tenerife logró colocarse en un primer plano con la constitución en Las Cañadas del Teide de la Junta de Canarias. Asimismo, después de la aprobación del Estatuto de Autonomía canario, Santa Cruz de Tenerife se convierte en la sede de la Cámara Legislativa regional y comparte su capitalidad con Las Palmas de Gran Canaria.

Foto vía: Pedro Ximenez

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