Los dragos en la isla de Tenerife

Dragos de Tenerife

Si hay una especie botánica que esté ligada a la Historia y vida de las Islas Canarias, ese es el drago, un árbol envuelto en misterio por su aspecto sobrecogedor y el interés comercial que tuvo la sangre de Drago, su savia, por sus propiedades tintóreas y farmacológicas.

En la isla de Tenerife hay varios dragos impresionantes:

Drago de Icod de los Vinos: este gigantesco árbol ha dado un gran impulso a la economía turística del pueblo. Numerosas personas se acercan cada día para admirar este maravilloso ejemplar y degustar los deliciosos vinos y licores que se ofrecen en el lugar.

Drago de San Francisco (Los Realejos): situado en un altozano donde confluyen las calles del Medio y cruz Verde, el drago de San Francisco es, después del de Icod de los Vinos, el más bello de las islas. Desde los jardines que rodean este magnífico ejemplar la vista no defraudará a ningún visitante; a un lado una parte del municipio de Los Realejos y el vecino Puerto de la Cruz, y al otro las montañas y la ladera de Tigaiga.

Drago de Sietefuentes en San Agustín (Los Realejos): este drago de gran porte, con un tronco grueso y seco en su interior, y un pequeño hueco en la base orientado hacia el este, posee largas hojas entre 50 y 60 centímetros, que se disponen en manojos en los extremos de las ramas.

Drago del Seminario Viejo de La Laguna: este histórico y magnífico drago requiere cuidados especiales, ya que su estado de conservación es realmente muy delicado. Presenta múltiples cicatrices de antiguas heridas, incisiones para extraer la sangre del drago y nombres grabados. Hace unos años se partió por la mitad y varias ramas carecen de hojas, aunque están aún vivas.

Hoy en día el drago se encuentra estrictamente protegido, visítalos y respétalos.

Foto vía: Casa turismo rural

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