Comer en Santa Cruz de Tenerife

Papas con Mojo Picon

Comer en Santa Cruz de Tenerife es como hacerlo en cualquier punto de la isla. Puedes encontrar restaurantes y lugares típicos en los que te sirven de todo, desde la cocina más internacional hasta los platos tradicionales y locales, que es lo que por regla general se suele ir buscando para saborear la gastronomía de los destinos que visitamos.

Recuerdo el día que nos sentamos en un restaurante de la ciudad. Nos atendió un camarero muy amable, orgulloso de sus raíces canarias (aunque de abuela andaluza, de ahí que congeniáramos) Nada más llegar le comenté que, casi sin enseñarme la carta, nos trajera lo más típico que él consideraba que se podía comer en la ciudad.

De entrante nos sirvió una ensalada de aguacates, que según nos dijo en Santa Cruz hacen acopio de que fueron ellos quienes la inventaron. Llevaba aceitunas, tomates y lechuga, bien fresquita y sana, por lo que resultó un buen comienzo. No nos olvidamos de picar un poco de queso canario, elaborado con leche de cabra. A partir de ahí llegaban los platos fuertes de la ciudad.

Yo opté por la ternera frita de primero, mientras que mi acompañante se decantó por un conejo a la brasa. Junto a ellas nuestro camarero también nos recomendó la carne de cerdo en todas sus variantes, muy apreciada en la ciudad.  Junto con el primer plato, las famosas papas arrugadas y los mojos (aún creo que tengo el sabor del mojo picón conmigo, magnífico…, aunque también probamos el mojo palmero y el mojo encarnado)

Para la cena, fuimos al mismo lugar, dejamos los platos de pescado. La variedad en Santa Cruz es enorme, ya que va desde los chicharros o jureles, hasta las sardinas, las viejas, el pescado blanco, el choco, el cherne y el mero. También se puede optar por un caldo de pescado.

Para concluir la comida, el postre nos llevó a probar el pastel de ángel y una merengada de guayaba.

Y todo esto sin olvidarnos del gofio, símbolo de la cocina canaria por antonomasia, que nosotros probamos en nuestro hotel para desayunar, mezclado con leche y azúcar. Muy revitalizante, por cierto.

Por último, para acompañar la comida degustamos dos tipos de vinos: uno el de las bodegas de Las Fajanetas, y el otro el de Cathaysa, vinos que forman parte de la comarca Tacoronte-Acentejo.

Lo que tengo claro es que en Santa Cruz de Tenerife se come estupendamente. Platos tradicionales, buena cocina y trato (al menos nuestra experiencia) de primera calidad.

– Información práctica para viajar a Tenerife

Foto Vía Belén Gómez Silva

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