Ruta senderista por la Rambla de Castro

Ruta senderista Rambla de Castro

Esta pasada semana tuve la oportunidad de hacer la ruta senderista que lleva por la Rambla de Castro y pasa por La Casona de los Castro, el Fortín de San Fernando, la Casa de la Gordejuela y la Playa de Los Roques. Dicha ruta, de en torno a 5 kms., conecta la zona del hotel Maritim, al final del Puerto de la Cruz, con el Mirador de San Pedro siguiendo un camino precioso junto a los abruptos acantilados que conforma la costa de Los Realejos, y en concreto, la zona protegida de la Rambla de Castro.

Primeros pasos: la playa de Los Roques

Para comenzar la ruta desde el Puerto de la Cruz es preciso acercarse hasta el popular hotel Maritim, cerca del barrio de Punta Brava, pasado el Loro Parque. Entrando por la zona de párking del hotel, y a unos 300 metros se inicia el sendero que nos adentrará en este espacio protegido cuya primera parada se encuentra en la Playa de Los Roques.

Al inicio del sendero hay un cartel que nos indica que es el principio de una ruta cuyo destino final es el Mirador de San Pedro y La Casona y que nos sitúa ya dentro del espacio protegido de la Rambla de Castro, un lugar en cierto modo histórico para el Puerto de la Cruz no solo por las antiguas edificaciones que encontraremos en él, sino porque además albergó la que fue la primera máquina de vapor de la isla de Tenerife, destinada a hacer circular el agua en un entorno tan difícil como el que presenta la costa norte de la isla.

Playa de los Roques

Playa de los Roques – la ruta bordea todo el acantilado en torno a la playa

El sendero va dando una vuelta semicircular en torno a la pedregosa Playa de los Roques, de modo que tenemos una panorámica completa no solo de la playa en sí, sino de la costa que vamos dejando atrás con el Maritim y Punta Brava de fondo, y por el otro lado, el escarpado saliente donde se ubica la urbanización la Romántica.

Es poco más de un kilómetro el que lleva esta parte del recorrido que va desde el Maritim hasta la parte baja de la Romántica, bordeando todo el acantilado. A nuestros pies se extiende una playa en la que destacan los dos inmensos roques a los que ha dado su peculiar forma la salvaje acción erosiva del mar. Aproximadamente hacia la mitad del recorrido es donde se encuentra la desviación que deja tres alternativas de camino: por un lado bordear todo esta parte del acantilado semicircular del que os he hablado; por el otro, bajar a la misma Playa de los Roques, y por el otro, subir un pequeño sendero empinado que nos sacará hasta la Urbanización de la Romántica para seguir la segunda parte de la ruta.

Ruta Rambla de Castro

Rambla de Castro con el Maritim y Punta Brava al fondo

No obstante, si continuáis por el sendero en dirección a la punta de la bahía, bordeando la playa por su parte alta, llegaréis justo al mismo pie de las casas de la Romántica, donde también hay otro sendero que os sacará hasta las calles de la urbanización.

Mi consejo es que en primer lugar bajéis hasta la playa de los Roques y disfrutéis un rato desde la misma orilla. Si escogéis una buena hora, no tendréis más sonidos que el de las aves que frecuentan la ensenada y el de las olas rompiendo contra los roques. A vuestras espaldas, los cardonales, las palmeras y los guaidiles os refugiarán de la vista de una ciudad que parece más apartada que nunca.

Playa de los Roques

Segunda parte: hacia el Mirador de San Pedro

Para continuar la ruta habrá que salir a la vida urbana nuevamente. Desgraciadamente, tiempo atrás, la masiva construcción, sin orden ni concierto, nos dejó un horror arquitectónico que estropeó el perfecto paisaje que ofrecía esta zona. Allí, en plena Rambla, sobre los acantilados, se construyó la mencionada urbanización, la cual ahora hay que atravesar para continuar hacia el sendero que nos llevará finalmente hasta el Mirador de San Pedro.

La señalización, no obstante, es perfecta. No tiene pérdida pues en el mismo primer tramo de sendero, el recorrido hasta ahora, hay una primera indicación que marca “Al Mirador de San Pedro y La Casona” y si seguís las indicaciones, por las calles de la urbanización encontraréis un par de señales más. Finalmente, habréis salido a la otra parte del saliente del acantilado donde se alza la urbanización y desde la que podréis observar en primer término toda la costa de Los Realejos, y más allá, San Juan de la Rambla, Garachico o los Silos.

La Casa de la Gordejuela

En esta segunda parte nos seguirán resguardando las palmeras canarias, los cardonales y ahora también los pequeños dragos, emblema de esta isla, en nuestro camino hacia la primera parada, la de la casa de la Gordejuela, el que fue el antiguo elevador de aguas de Tenerife y donde se encontraba la que fuera la primera máquina de vapor en esta isla. La agricultura era importantísima en la economía local a principios del siglo XX de modo que se hizo imprescindible vencer la abrupta costa norte para hacer llegar el agua hasta los campos de siembra de La Orotava. Con ese objetivo, se edificó aquí esta casa, hoy, desgraciadamente, en situación de total abandono.

La edificación es enorme, con cinco plantas de elevación, aunque hoy día ya no tiene techo, y era capaz de llevar el agua hasta un embalse que estaba a más de 2 kms. de distancia.

Por cierto, tras la casa se encuentra la playa de la Fajana, de arena negra desde donde se observa el Roque del Camello, el cual se encuentra frente a otra playa, en este caso, la de Castro.

El Fortín de San Fernando

La siguiente parada está en el Fortín de San Fernando. Tenerife fue una isla que hubo de sufrir de frecuentes ataques piratas, y por ello hubo de ser fortificada en diferentes puntos de su costa norte. Uno de ellos fue este fortín levantado en plena Rambla de Castro y finalizado en el año 1808. Desgraciadamente, también permanece abandonado, y aunque no se puede acceder a él, desde las alturas se pueden ver aún los cañones mirando al mar.

Fortín de San Fernando

Fortín de San Fernando

La Casona de los Castro

De tiempos coloniales, allá por el siglo XVI, la verdad es que la Casa de los Castro impone. He tenido ocasión de visitarla cuando estaba prácticamente abandonado y ciertamente daba miedo verla tan ajada y solitaria en aquel paraje. Sin embargo, a lo largo del 2016, el ayuntamiento de Los Realejos invirtió una buena cantidad de dinero para rehabilitarla y disponerla como Centro de Visitantes.

Para conocer su pasado, habría que remontar hacia los tiempos de la conquista de la isla, cuando el Adelantado Fernández de Lugo recompensó al mercader Hernando Castro con una buena porción de tierras por su colaboración durante todo aquel proceso de conquista. Desde entonces la familia Castro se apropió del lugar constriyendo sobre sus terrenos la que es la casa más antigua de Los Realejos.

Casona de los Castro en Los Realejos

Casona de los Castro en Los Realejos

Al Mirador de San Pedro

Podemos remontar el sendero, del que hubo que desviarse ligeramente para visitar la Casona, y subir hasta el Mirador de San Pedro, donde no solo podréis ver la Ermita de San Pedro, construida en el siglo XVI por Pedro de Castro Navarro, sino también reponer fuerzas en el acogedor restaurante que hay en él.

Vistas desde el Mirador de San Pedro

Vistas desde el Mirador de San Pedro

Información de utilidad

Ficha de la ruta senderista por la Rambla de Castro

  • Localización: Rambla de Castro en la costa de Los Realejos
  • Total kilómetros: algo menos de 5 kms.
  • Comienzo: cerca del hotel Maritim en Puerto de la Cruz
  • Final: Mirador de San Pedro
  • Duración aproximada: unas 2 horas
  • Dificultad: Baja
  • Sitios interesantes:
    • Playa de los Roques
    • Casa la Gordejuela
    • Fortín de San Fernando
    • Casona de los Castro
    • Mirador de San Pedro
    • Ermita de San Pedro
  • Anotaciones: se puede hacer en ambas direcciones.

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