De visita en La Victoria de Acentejo

La Victoria de Acentejo - Tenerife

La Historia de la Victoria de Acentejo está ligada a la conquista de Tenerife por la Corona de Castilla, al menos en lo que se refiere al origen de su nombre.

Un poco de Historia

Era Acentejo el nombre bajo el que los guanches conocían a esta comarca, un lugar que por aquel entonces pertenecía al Menceyato de Taoro. Sin embargo, el 25 de diciembre del año 1495 marcaría un antes y un después en la historia de esta localidad.

Aquel día los guanches vieron como las tropas castellanas lideradas por Alonso Fernández de Lugo se adentraban en sus tierras dispuestos a conquistarlas. Fueron horas de cruentos enfrentamientos en los que el triunfo al final cayó del lado castellano.

Como ocurriera en tantos otros conflictos bélicos de tropas cristianas, el conquistador hizo levantar en el lugar una pequeña ermita que dedicó a Nuestra Señora de la Victoria. Desde entonces, en su conmemoración y a propuesta del Adelantado Fernández de Lugo a aquel lugar se le conoció como La Victoria de Acentejo.

Hubieron de pasar varios siglos hasta que La Victoria consiguiera su independencia, concretamente en el año 1813, tras la aprobación de la Constitución de Cádiz, y aún unos años más para que se le concediera el título oficial de Villa. Hoy día, por su particular geografía urbana, se encuentra practicamente anexa a la vecina localidad de Santa Úrsula de la que la separa el Barranco Hondo y el popular Puente de Hierro que salva dicho barranco.

Qué ver en La Victoria de Acentejo, Tenerife

Con apenas nueve mil habitantes y encajonada entre Santa Úrsula y La Matanza, lo cierto es que La Victoria no es un municipio que pueda presumir en exceso de patrimonio monumental. Tanto es así que algunos la consideran una localidad de paso para quienes hacen la ruta interior por el norte de la isla en lugar de usar la autopista del Norte.

El patrimonio arquitectónico de la villa se concreta en la mencionada ermita, hoy iglesia de Nuestra Señora de la Victoria, ubicada en la Plaza Rodríguez Lara, declarada como Bien de Interés Cultural en el año 1985 por su importancia en la Historia de Canarias.

Ermita Nuestra Señora de la Victoria

Este templo fue, como comentaba al principio, mandado construir por Alonso Fernández de Lugo, aunque no fue sino hasta casi 40 años después, en 1537, cuando se edificó. Hubo de pasar por un incendio en el año 1589 antes de que se reformara definitivamente en el siglo XVII.

Curiosamente, esta iglesia, en la que destaca su interior en estilo mudéjar, fue construida en el punto exacto donde castellanos y guanches se enfrentaron. Os recomiendo pasar a la parte trasera de la iglesia, en una plaza posterior, donde podréis ver un pino centenario que es el mismo que estuvo presente en aquella batalla, donde dicen se colgó la campana de la victoria con la que se llamó a misa aquel día de Navidad.

Pino Centenario con el Teide de fondo en La Victoria

Un recorrido posterior por las calles de La Victoria nos puede llevar hasta la Ermita de Santo Domingo, del siglo XVII, adosada a lo que era el antiguo Convento de Santo Domingo. También podemos visitar las ermitas de San Juan y de la Virgen del Cobre, el Calvario de la Victoria o la Casa del Deán Calzadilla, tras la emirta de San Juan.

Entorno natural de La Victoria

Desde un punto de vista paisajístico es posible hacer una ruta senderista por el Barranco de Acentejo, ubicado entre La Matanza y La Victoria, también declarado Bien de Interés Cultural Histórico. Por el otro límite municipal, con Santa Úrsula, también se encuentra el sendero que baja al Barranco Hondo dentro del Paisaje Protegido de la Cista de Acentejo, y que baja hasta la playa. Por último, encontraréis más senderos dentro del Paisaje Protegido de las Lagunetas.

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