El Pino canario

Pino Canario

Entre las especies vegetales endémicas de Canarias que podemos encontrar en la isla de Tenerife, una de las más extraordinarias es el Pino Canario (pinus canariensis). Son árboles muy robustos, de un sólo tallo alargado, con hojas en forma de aguja que se agrupan de 3 en 3 y una corteza muy gruesa de color pardo. Aunque el tamaño medio de los ejemplares que se pueden encontrar varía entre los 20 y los 35 metros (por 1 metro de diámetro del tronco), en el caso de los pinos más viejos pueden alcanzar los 70 metros de altura (con troncos de hasta 3 metros de diámetro.

Pueden crecer en lugares muy accidentados (como laderas o pendientes) o incluso con poca tierra y vivir con un mínimo de entre 500 y 600mm de lluvia anual. La altitud media donde prosperan depende en cada isla del nivel de humedad del entorno, no suelen pasar de los 2.000 metros (salvo en los casos de Tenerife y La Palma).

Estas coníferas, tras miles de años de actividad volcánica se han adaptado a los incendios, desarrollando la capacidad de resistir el fuego (gracias a su gruesa corteza) y de volver a brotar a los pocos meses de haber sido quemados. También son capaces de soportar cambios bruscos de temperatura.

flor pino canario

La Piña es el fruto del pino, sólo abre sus escamas para soltar los piñones (semillas de color marrón claro) si las condiciones climáticas son las adecuadas o si se rompe al caer de la rama. Este fruto es muy duro y puede hacer daño si te cae en la cabeza, sobre todo desde una altura de 20 metros, por lo que no es mala idea prestar atención si estáis disfrutando de su sombra.

A la madera del Pino Canario se la conoce como Tea y es una madera extremadamente resistente, que puede aguantar cientos de años sin apenas corromperse. Es muy dura y pesada, por lo que no es fácil de trabajar, aunque ello no impidió que fuese usada durante mucho tiempo para la construcción de puertas, como vigas para casas y  balcones.

Tristemente, debido a la demanda de esta madera durante los primeros siglos tras la conquista, se talaron la mayoría de los ejemplares adultos (por tener mayor cantidad de madera), llegándose a exportar a otros países. Debido a ello, la mayoría de los ejemplares que veremos son de mediana edad y de forma cónica, aspecto que adquieren en esa fase de desarrollo, los ejemplares más antiguos abren sus copas, tornándose «aparaguados».

Las primeras acciones por la defensa de los Pinos Canarios datan del siglo XVII, pero las talas no se prohibieron por ley hasta mediados del siglo XX. La naturaleza crea especies que pueden resistir incluso el fuego, pero hasta la fecha, ninguna está a salvo del hombre.

Foto 1 vía: elhierrocasarural

Foto 2 vía: foroantiguo.infojardin

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