El Museo Militar, en Santa Cruz

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Corsarios de todo el mundo tuvieron entre ceja y ceja atacar la isla de Tenerife, principalmente en el siglo XVIII. Es por eso que por todo el territorio se construyeran fortalezas militares, algunas de las cuales aún hoy día se conservan. Una de ellas es el Fuerte de Almeyda, en la Calle San Isidro, que desde 1988 sirve de sede al Museo Militar Regional de Canarias.

Dicho Museo recoge mucho material, entre objetos, armamento, documentos, cartografía o uniformes militares. Una amplia colección que resume perfectamente la amplia historia militar de todas las Islas Canarias, y que se puede visitar gratuitamente de martes a sábado, en horario de 10:00 a 14 horas.

El complejo se divide principalmente en dos partes. Lo primero que recorremos son los jardines exteriores del fuerte, donde encontramos una buena colección de estatuas y de piezas de armamento, tanto del pasado como actuales, hasta llegar al edificio principal, que consta de dos plantas, cada una con vestíbulo, y un patio principal, para un total de unos 900 metros cuadrados de exposición.

En la primera planta, encontramos colecciones de armamento pesado, aparatos de medición y calibración usados para la navegación, material de transmisiones y comunicación, maquetas y dioramas explicativos y una serie de piezas dedicadas en exclusiva al Ejército del Aire.

En la planta alta, se recogen banderas, uniformes militares y otros objetos en los que se tratan hechos históricos acaecidos en las Islas Canarias, con especial recuerdo para el ataque del Almirante Nelson sobre Tenerife el 25 de Julio de 1797. Hasta hace poco, acogía el famoso Cañón Tigre que hirió al marino británico, que actualmente se puede contemplar en el Castillo de San Cristobal, en los bajos de la Plaza de España.

Hablando de cañones, el patio principal del edificio acoge una colección de cañones del siglo XX y otra pieza histórica de alto valor: el Cañón Hércules. Este arma, fundida en la ciudad belga de Malinas en 1547, es único por la longitud de su tubo. Se dice que su sola presencia amedrentaba a los villanos, y si no, que les pregunten a los corsarios Robert Blake y John Jennings y a su tripulación, que lo sintieron tronar de cerca.

Paseando por el puerto de Santa Cruz, merece la pena que nos detengamos en este lugar y que conozcamos el arraigo militar de la Isla de Tenerife y su lugar en la historia.

Foto Vía Santacrucero

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