Bocacangrejo, corazón de Tenerife

Amanecer en Bocacangrejo

Son las 5 de la mañana. Bocacangrejo me espera. Quiero ver aparecer el sol tras la línea del horizonte. Quiero verlo alzar sus brazos de luz sobre los rompientes. Dibujar ondas y verlo rielar, como hace la luna por las noches.

Quiero sentir que es aquí, en Bocacangrejo, donde el día se despereza e infunde energía a Tenerife. Que es aquí donde la vida empieza iluminada por la fiesta de colores que las calles del pueblo ofrecen al mundo.

Quiero sentir el murmullo de las olas rompiendo en sus rocas, lejos del mundanal ruido de la ciudad. Andar en silencio por sus estrechas calles empinadas, sorprenderme con cada corazón pintado de vivos colores y con cada pequeña capilla escondida en un rincón perfecto.

Lo he mirado, sí. Para eso está internet. Aproximadamente a las 7 de la mañana amanece en Bocacangrejo.

Así que ahí estoy, con solo un café en el estómago vacío, pero con la ilusión de un niño pequeño en Reyes, por ver despertarse un nuevo día en un lugar tan especial.

Amanecer en Bocacangrejo

Amanecer en Bocacangrejo

No hay nadie. Apenas dos almas me han saludado. Un anciano que paseaba a su perro y que me dijo dónde aparcar, y una señora, con cara de recién despertada, que sale a su terraza, colgada al mar. Bueno, y casi una docena de gatos, todos negros, que mientras se limpian me miran con cautela extrañados de ver a alguien a estas horas.

«Qué lujo, vaya amaneceres puede ver usted«, le digo a la señora. Ella me sonríe, supongo que cansada de tanto turista que ha alterado la paz de este bellísimo rincón de la isla en el último año. Casa modesta, muy modesta. De hace años. Pero es que la felicidad no la da el lujo. La dan los pequeños detalles. Y que el día te salude tan cerca cada mañana es algo que no muchos millonarios tienen.

Apenas unas palabras más y al fin, ella se mete de nuevo en su casa y a mí me envuelve el silencio abrumador. Solos los primeros rayos del día, el rumor de las olas, y yo. Menudo trío. Y así se va alzando. Ocultándose tras la que es, quizás, la única nube altiva que reta a un cielo que se torna cada vez más azul.

Y con cada centímetro que levanta los ojos, con cada milímetro que alza los párpados, el Sol bendice de oro y plata las fachadas blancas de las rústicas casas de Bocacangrejo.

Bocacangrejo El Rosario

Por qué Bocacangrejo. Su peculiar historia.

Esa es la gran pregunta. Qué ha ocurrido para que Bocacangrejo esté ahora en boca de todos, para que todos estén deseando venir a este pequeño pueblo marinero de tanta tradición en un rincón apartado de El Rosario, en un lugar al que solo se accede por una carretera rural, cuando no hace ni un año solo lo conocían apenas en los alrededores.

El encanto de Bocacangrejo radica en los corazones de su gente, retratados de infinidad de colores por uno de sus vecinos, Rafa, que fue quien pintó sus calles con un estampado que a mí me recuerda muchísimo a los modelos que diseña Agatha Ruiz de la Prada. Dibujos casi infantiles, corazónes de todas las formas y tamaños, rosas, rojos, verdes, azules… Y es siguiendo esos corazones como puedes seguir todo el paseo que entre las casas blancas y sus calles empedradas recorren la línea de costa.

Corazones en Bocacangrejo

Rafa, además, se encarga de mantenerlo todo limpio, de estar pendiente de que nadie les ensucie su recoleta y pequeña playa, y de darle ese toque de originalidad que sólo él sabe darle.

Esta vez no tuve la suerte de cruzármelo, pero me dicen que habla con todo el que puede, que irradia alegría por todos sus poros, y que además siempre regala una pequeña pulsera de hilo.

Bocacangrejo, Tenerife, casa de Rafa

Pero claro, os preguntaréis que algo más tuvo que ocurrir para que ahora Bocacangrejo sea conocido incluso a nivel nacional. Estamos en tiempos de redes sociales, y como no podía ser de otro modo, bastó que alguien colgara un video de las pinturas, de las calles de Bocacangrejo y de la tranquilidad que aquí se respira, para que su fama se extendiera.

Y así, empezaron a llegar blogueros, influencers, y hasta periodistas de prensa bien conocida. Instagram, tiktok y tantos otros, amenazan ya su paz. Hoy día, las búsquedas por internet suman páginas y páginas, no solo de comentarios sobre el pueblo, sino de alquileres vacacionales y de publicidades patrocinadas.

No sé si se les ha ido de las manos. Si los vecinos de esta pequeña barriada de El Rosario, a tan solo 15 minutos de la capital, Santa Cruz, añorarán ahora su vieja tranquilidad. No sé si la señora que esta mañana me saludó, aunque fue muy amable, hubiera preferido que no le alteraran su ratito frente al mar.

Me hablan también del problema de los aparcamientos (llegando a las 7 de la mañana apenas había un sitio donde dejar el coche, de modo que no quiero ni imaginar a media mañana o por la tarde), de que los vecinos se quejan que ya no pueden dejar sus coches ni cerca de sus casas. Me cuentan que incluso han pedido que limiten los accesos, o que la carretera que unicamente llega hasta su pueblo, se quede solo para los vecinos, y que quien quiera ir tenga que acercarse andando.

El pueblo luce muy bonito, espectacular, pero la fama conlleva que se pueda perder el verdadero sentido de un pueblo que transpira arraigo a las viejas tradiciones.

Bocacangrejo, El Rosario, Tenerife

Cómo llegar a Bocacangrejo

Bocacangrejo pertenece al municipio de El Rosario y se encuentra a unos 15 minutos en coche de Santa Cruz de Tenerife, muy cerca de Radazul.

Si venís de la parte norte de la isla, desde el Puerto de la Cruz, La Laguna o Santa Cruz, tendréis que incorporaros a la Autopista del Sur, la TF-1, y una vez en ella, tomar la salida nº 7. Veréis que un cartel os señala la salida de Radazul / Bocacangrejo.

Una vez tomada la salida 7, cruzaréis por un puente sobre la autopista, y a la derecha de la rotonda tendréis que bajar por la carretera de la Vereda, un camino de bastantes curvas, pero de apenas un kilómetro o dos. En un momento determinado hay una bifurcación. Siguiéndolo recto llegaréis hasta la playa de la Nea, y si os desviáis por un camino rural, que está señalizado, os llevará hasta Bocacangrejo.

Justo antes de esta desviación hay un párking (en realidad un llano donde aparcar) pero que a esta hora de la mañana ya estaba lleno de autocaravanas. Si os adentráis por el camino rural, tened en cuenta que los sitios para aparcar son mínimos.

Si venís desde el Sur, desde Los Cristianos o Candelaria, por ejemplo, tendréis que venir por la Autopista del Sur, la TF-1 y tomar la salida nº 9 hacia La Campana / Bocacangrejo. Una vez hayáis salido, deberéis incorporaros hacia la carretera de curvas que antes os mencionaba.

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