
El restaurante el Mirador de Santa Cruz es un local que pertenece a la Escuela de Hostelería y Turismo de Canarias, situado en Santa Cruz, enfrente mismo del eestadio Heliodoro Rodríguez López, dentro de las instalaciones del hotel Escuela Santa Cruz, regentado por el mismo organismo.
Me gusta probar sitios así, dedicados a la ensñanza de futuros trabajadores de la hostelería, comprobar su evolución y bienhacer, y hay que reconocer el enorme mérito de este tipo de Escuelas de Hostelería en la formación de estos chicos qu dan sus primeros pasos en el sector.
Este hotel cuenta además con terrazas panorámicas, una de las cuales resulta muy llamativa pues da directamente al eestadio del Tenerife, y desde la superior, me contaron, puede verse hasta el césped. Y digo “me contaron”, porque desgraciadamente estaba cerrada por obras. De cualquier forma, lejos de esos videos de instagram en los que se ven comiendo con vistas al césped del estadio, me dijeron que realmente esa terraza panorámica solo se abre para eventos especiales.
Lo que es el restaurante el Mirador de Santa Cruz, donde comí, cuenta solo con dos terrazas, una lateral que da a un pequeño jardincito con piscina y que cuelga sobre el barranco de Santos que atraviesa la capital tinerfeña. La otra terraza, la mejor para mi gusto, es frontal, y mira a la izquierda al propio barranco y en frente, al fondo, el océano Atlántico.
Observaciones personales sobre el Restaurante el Mirador en Santa Cruz
Desgraciadamente he de decir que fue el que hasta ahora es mi mayor error escogiendo un lugar para comer en Tenerife. Ni el servicio ni la comida estuvieron a la altura. Ni tan siquiera los precios, al menos en relación a preecio/calidad. Se salvó, eso sí, la terraza, donde sí que estuve muy a gusto comiendo, con buenas vistas y un incipiente airecito que refrescaba la calurosa mañana. Era lo mejor de un local cuyo interior es bastante oscuro y frío.

Precios y carta: La carta no está mal en cuanto a cantidad y variedad. Contaba además con nombres muy atractivos que invitaban a pedir diferentes platos. El primer desajuste vino en la imposibilidad de tapear o incluso de pedir medias raciones. Es un mal menor que ya ocurre en otros restaurantes donde no contemplan esa posibilidad para cuando va una sola persona. Me apresté no obstante a pedir un entrante y un plato principal, en este caso ensaladilla de batatas y langostinos con encurtidos caseros, y como principal, bacalao confitado sobre crema de guisantes con infusión de ibéricos.
La ensaladilla de batatas no estaba mal, aunque no dejaba de ser normal, una ensaladilla rusa más hecha eso sí con batata roja. Bien servida de langostino, sin demasiada mayonesa, aunque de precio, teniendo en cuenta su sabor, cantidad y presentación, algo cara. 12,50 euros por un plato de ensaladilla de batatas está por encima de la media de otros lugares en la capital. La presentación del plato, a la vista queda, podéis verla en la foto. A rancho.

El bacalao por su parte, tuvo el problema de la crema de guisantes, totalmente insípida con un aspecto poco cremoso y que estropeó el plato. Además, la infusión de ibéricos, que presuntamente se podría pensar que sería de jamón, no solo llevaba jamón, sino también chorizo. Incluir chorizo por muy picado que se ponga y por muy ibérico que sea, en un plato de bacalao, es un contraste demasiado radical para cualquier paladar. En suma, este plato suspendió totalmente, y teniendo en cuenta que era el principal, estropeó la comida. El precio de este plato, 17 euros, que bien cocinado, no estaría mal.

Otros entrantes que os podéis encontrar en la carta son, aparte de las clásicas tablas de quesos o jamón:
- Mezclum con pollo salteado, vinagreta de savia de palma y mostaza (11,50 €)
- Tartar de atún aleta amarilla con aguacate y crujiente de pan (13,50 €)
- Medregal ahumado en casa con vinagreta de verduritas (13,00 €)
- Huevos rotos con gamba cristal y jamón ibérico (11,50 €)
- Tacos de cochino, salsa de queso ahumado de cabra y lima (10,50 €)
Cuentan también con selección de arroces y pastas y entre los platos principales, entre otros, podéis encontrar estos:
- Suprema de salmón a la brasa sobre trigo salteado y escabeche de coco (16,50 €)
- Rejo de pulpo con vinagreta de cilantro y puré de Anaga (21,00 €)
- Crujiente de pollo de corral con salsa de curry y coco (13,00 €)
- Guiso de cabra tradicional con puré de ñame canario (15,00 €)
Y por último una carta de postres con nombres igual de apetitosos.
Solo fueron dos platos los que pedí, e igual tuve mala suerte en la elección, o igual el cocinero tuvo un mal día, pero sinceramente, el plato no cumplía con el mínimo exigido.
El sgundo punto negativo del restaurante El Mirador de Santa Cruz fue la atención y rapidez. Los camareros eran bastante amables, eso es cierto, pero no es de reibo el tiempo que see tarda entre cada petición. Vaya por delante, que solo había una mesa más con una persona cuando llegué. Me trajeron la carte, m preguntaron por la bebida, pedí una caña de cerveza para refeescarme. Me dio tiempo a mirar la carta entera, a elegir, a preguntarles un par de dudas, y aún así, la cerveza no me la ponían. Finalmente llegó. Luego para cada plato pasó también su buen tiempo, y entre el primero y el segundo, fue tan spaciado que a punto estuve de decirles que ya no lo trajeran que se me había quitado el hambre. Incluso pedí una segunda cerveza, y hube de pedirla por segunda vez porque también tardaron.
Queda por hablaros como siempre, del aparcamiento. Siendo Santa Cruz, si os queréis evitar el dar vueltas buscando aparcamiento en pleno centro de la ciudad, lo mejor y más cercano es, o bien aparcar en el centro comercial Meridiano (unos 15 minutos a pie) pero es gratuito, o bien en el párking de la plaza Weyler, de pago, y a unos 10 minutos a pie.
Nota del Restaurante el Mirador de Santa Cruz
- Local: 6
- Atención: 3
- Carta: 5
- Comida: 3
- Rapidez: 2
- Precio: 5
- Aparcamiento: 2
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1 Reseña en “Restaurante el Mirador de Santa Cruz, en la capital”
Lentos sirviendo y demasiado tiempo entre platos. Mala calidad y platos preparados sin alma ninguna. Demasiado caro para la calidad que tiene. Lo mejor es la terraza y sus vistas, muy agradable.