El Juego del Palo

palo canario

Aunque pueda ser utilizado como método de defensa o ataque, la tradición ha mantenido al Juego del Palo más como un deporte, o una actividad de tipo lúdico, que como un arte marcial. De hecho, lo antiguos guanches eran muy diestros en el uso de los palos, como pudieron comprobar en sus carnes muchos conquistadores. Hay que aclarar que su uso está generalizado y no se limita a Tenerife.

Tras la conquista, los españoles prohibieron el uso y transporte de estas varas en el interior de las ciudades, por lo que la tradición continuó en la clandestinidad, dentro de círculos familiares y mayormente practicado en zonas rurales y alejadas de las grandes poblaciones. Con el paso del tiempo, estas restricciones se fueron suavizando, pero con la llegada de la Guerra Civil española y la dictadura, volvieron las prohibiciones (y con ellas, la clandestinidad).

Debido al aislamiento, cada clan familiar desarrolló su propio estilo (algunos en el uso de varas largas, otros a distancia más corta o como eficaz manera de defenderse de armas blancas). De estos estilos podemos destacar el de los Déniz, los Morales, los Quintero o los Acosta (apellidos de las familias que han mantenido viva esta tradición).

Las varas, pueden ser de varios tipos de madera y conviene que esta sea dura pero flexible (no rígida) y se curten al fuego para secarles la humedad. Algunos tipos de madera usados para estas varas son: acebuche, limonero, naranjo membrillero, afollado o almendro. Un palo de estos, bien dado, es capaz de lesionar gravemente a una persona, por lo que no es recomendable su uso fuera del marco deportivo.

Existen 3 tipos de  varas, clasificadas según su longitud: El Palo Corto, también conocido como macán, palo camellero o boyero; La Vara (la más común), que debe medir desde la barbilla hasta el suelo; y el garrote o lata, más alto que su portador (es más típico de Gran Canaria y Fuerteventura).

El Juego del Palo consiste simplemente en “marcar” los golpes, no en dañar al oponente (aunque claro está, en los antiguos duelos sería otro cantar) y debe haber un mediador (o árbitro), encargado de que el combate sea limpio.

Hace tiempo practiqué este deporte, y curiosamente tiene mucho en común con el uso del Bo en el Aikido. No se trata de darse palos sin ton ni son, hay gran cantidad y variedad de movimientos, ataques, contras y exige  buenos reflejos. Así que, la próxima vez que veáis a un anciano canario portando una vara… no le subestiméis.

Foto vía: dailos-ef-ymas

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