Reducción de guachinches por Decreto

Guachinche

La proliferación de guachinches en los últimos meses es algo que a veces bordea lo increíble en esta isla. Mucho podría escribirse sobre ello: sobre la legalidad de los mismos, sobre su salubridad, sobre su apariencia, y hasta sobre si realmente muchos de ellos son, como dicen venderse, realmente «guachinches«.

Recordemos el motivo por el que en su día nacieron estos tradicionales locales de comida. Su verdadero objetivo estaba en dar salida a la cosecha de vino de temporada. Fue por eso que muchos años atrás los viticultores de cada zona, con la intención de vender y promocionar sus vinos, abrían pequeños locales propios (muchas veces, sus propios garajes) donde lo servían acompañados de algunos pequeños platos de comida. Locales que, por otro lado, solo se mantenían abiertos hasta que se vendiera todo el vino de la temporada, momento en que se cerraban. Poco a poco, el éxito de estos locales hizo que los locales fueran cada vez mejor acondicionados, y las comidas que las acompañaban más copiosas y variadas. Así, hasta llegar a hoy día, en que casi cualquier local que no sea restaurante, reza en su cartel de entrada como «guachinche» cuando a todas luces se separan del sentido original de la idea. Estos «guachinches» actuales, no solo sirven toda una carta de platos de comidas sino que además se mantienen abiertos todo el año.

Debe ser la crisis, pero lo cierto es que en los últimos meses se han abierto una cantidad ingente de locales de este tipo en los rincones y locales más sorprendentes, producto también de la falta de regularización legal de los mismos, tal y como han venido reclamando desde hace tiempo la Asociación de Viticultores (Asviten).

Al fin, el pasado 9 de agosto salió publicado en el Boletín Oficial de Canarias un decreto con el que se empezará a regular esta actividad.

Actualmente hay la friolera de casi 500 guachinches en la isla (son estimaciones, porque una buena parte ni siquiera se registran legalmente) y con este decreto se prevé que el número se reduzca hasta los 70 establecimientos. Ni más ni menos que una reducción del 80%.

No quiere decir que todos los ilegales cierren, sino que habrán de establecerse en otra categoría, bien sean «bodegones», bien «restaurantes», pero a partir de la aplicación del decreto, el que quede como «guachinche» deberá cumplir con unos requisitos ineludibles.

¿Cuáles son estos requisitos?

– En primer lugar solo podrán estar abiertos un máximo de 4 meses, tiempo en el que es estima se habrá vendido la cosecha propia de vino, o bien menos de esos 4 meses si es que ésta se acaba antes.

– Sólo podrán servir un máximo de tres platos de comida diferentes, además de frutos secos, encurtidos o frutas, cultivados por el titular del local o como productos de la zona.

– Tendrán que colocar en el exterior un distintivo que los confirme como «guachinche».

– También el exterior deberá figurar una lista de precios y los platos que sirven.

– Al comenzar la actividad, el titular deberá comunicar al Cabildo la apertura y cierre del local.

Con este Decreto los titulares de un negocio de este tipo tienen de plazo hasta fines de noviembre para presentar en el Cabildo la documentación que se les requiere y además presentar su registro en Industria, el de embotellamiento y el sanitario.

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