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Senderismo por Anaga - mirador

No recuerdo cuántas veces he visitado el Parque Rural de Anaga, pero sí sé que cada vez que vuelvo termino pensando lo mismo: este lugar no se parece a ningún otro rincón de Tenerife. Resulta curioso porque la mayoría de quienes llegan a la isla lo hacen imaginando playas, volcanes y paisajes áridos. Sin embargo, basta conducir unos minutos desde San Cristóbal de La Laguna para encontrarse rodeado de un bosque húmedo, cubierto de musgo y envuelto con frecuencia por una ligera niebla que transforma completamente el paisaje.

La primera impresión siempre sorprende. La carretera comienza a estrecharse mientras se adentra entre montañas, aparecen los profundos barrancos que caracterizan esta parte de la isla y, poco a poco, el verde termina dominándolo todo. Es entonces cuando entiendes por qué el Parque Rural de Anaga está considerado uno de los mayores tesoros naturales de Canarias y uno de los mejores lugares para practicar senderismo en Tenerife.

Si te gusta caminar rodeado de naturaleza, descubrir paisajes diferentes y conocer la isla más allá de sus lugares más turísticos, Anaga es una visita imprescindible. Y si además quieres comprender todo lo que estás viendo mientras recorres sus senderos, hacerlo acompañado por un guía es una experiencia que marca la diferencia.

El Parque Rural de Anaga, un viaje varios millones de años atrás

El Parque Rural de Anaga ocupa el extremo nordeste de Tenerife y se extiende entre los municipios de San Cristóbal de La Laguna, Santa Cruz de Tenerife y Tegueste. Son más de catorce mil hectáreas protegidas que conservan uno de los ecosistemas mejor preservados de toda Europa.

Aunque hoy lo admiramos por la belleza de sus bosques, el origen de Anaga es mucho más antiguo que el propio Teide. Este macizo comenzó a formarse hace millones de años, convirtiéndose en una de las zonas geológicas más antiguas de la isla. La erosión fue esculpiendo lentamente montañas, crestas y barrancos que todavía hoy conservan un aspecto salvaje y espectacular.

Pero si hay algo que hace realmente especial a Anaga es su bosque de laurisilva. Caminar entre estos árboles supone hacerlo por un tipo de vegetación que cubría gran parte del sur de Europa hace millones de años. Mientras el clima fue cambiando y desaparecía del continente, las condiciones de humedad de Canarias permitieron que sobreviviera aquí casi intacta.

Senderismo en el Parque Rural de Anaga

Senderismo en el Parque Rural de Anaga

Por eso, cuando uno pasea entre viñátigos, laureles, tilos o fayas, no está simplemente recorriendo un bosque bonito. Está caminando por un auténtico fósil viviente.

Ese enorme valor natural fue reconocido en 2015, cuando la UNESCO declaró el Macizo de Anaga Reserva de la Biosfera, un reconocimiento reservado únicamente a espacios con un extraordinario interés ecológico y paisajístico.

Lo mejor de Anaga…

…no son sus paisajes, sino lo que se siente al recorrerlos. Hay lugares que impresionan desde un mirador. El Parque Rural de Anaga, en cambio, se disfruta caminando.

No hace falta recorrer muchos metros para empezar a notar cómo cambia el ambiente. El aire se vuelve más fresco, la humedad aumenta y el bosque termina envolviéndote casi sin darte cuenta. Las ramas forman un auténtico techo natural sobre el sendero, el musgo cubre los troncos y el suelo aparece salpicado de hojas caídas durante todo el año.

En algunos momentos apenas se escucha nada más que el viento moviendo las copas de los árboles y el canto de los mirlos. Si además coincide uno de esos días en los que la niebla entra desde el océano, el paisaje adquiere un aspecto difícil de describir con palabras. No resulta extraño entender por qué muchos visitantes hablan del Bosque Encantado de Anaga.

Lo mejor es que el paisaje nunca permanece igual durante demasiado tiempo. En apenas unos kilómetros puedes pasar de caminar bajo una espesa laurisilva a encontrarte con un mirador desde el que contemplar el océano Atlántico golpeando los acantilados o descubrir pequeños caseríos que parecen suspendidos sobre los barrancos desde hace generaciones.

Esa mezcla entre naturaleza, historia y aislamiento convierte cada ruta en una experiencia distinta.

Valle de Taganana

Valle de Taganana

Las mejores rutas de senderismo del Parque Rural de Anaga

Una de las grandes ventajas del parque es que ofrece senderos para prácticamente cualquier persona. No es necesario ser un montañero experimentado para disfrutar del Parque Rural de Anaga, aunque también existen recorridos mucho más exigentes para quienes buscan rutas largas.

Uno de los itinerarios más conocidos es el Sendero de los Sentidos, muy cerca del Centro de Visitantes de Cruz del Carmen. Es un recorrido corto, sencillo y perfectamente acondicionado que permite descubrir la laurisilva sin apenas dificultad. Si visitas Anaga por primera vez, probablemente sea el mejor lugar para empezar.

Muy diferente resulta la ruta que une Afur con la playa de Tamadite. Aquí el paisaje cambia completamente. El sendero atraviesa un profundo barranco antes de desembocar en una pequeña playa de callaos donde el océano muestra toda su fuerza. Es una caminata algo más exigente, pero las vistas compensan con creces el esfuerzo.

También merece la pena acercarse hasta Chamorga, uno de los pueblos más aislados del macizo. Desde allí parten varios senderos que conducen hacia el Faro de Anaga o hacia antiguos caseríos escondidos entre las montañas. Es una zona mucho menos concurrida y perfecta para quienes buscan una experiencia más tranquila.

Otro de los recorridos clásicos permite descender hasta Taganana, probablemente el pueblo con más encanto de todo el parque. Sus casas blancas, las pequeñas terrazas agrícolas y las montañas que lo rodean forman uno de los paisajes más fotografiados de Tenerife.

Playa de Taganana y Roque de las Bodegas

Playa de Taganana y Roque de las Bodegas

Y, por supuesto, no puede faltar el conocido Bosque de los Enigmas, un recorrido que se ha convertido en la imagen más representativa de Anaga gracias a sus árboles cubiertos de líquenes y musgo. Durante los días de niebla, caminar por este sendero produce la sensación de encontrarse dentro de un escenario de cuento.

Cada ruta tiene su personalidad, pero todas comparten algo en común: la sensación de estar recorriendo un espacio natural que ha permanecido prácticamente intacto durante siglos.

¿Recorrer Anaga por libre o hacerlo con un guía?

Es una duda que suele surgir antes de organizar la visita ya que recorrer algunos senderos por libre es perfectamente posible y, de hecho, muchos de ellos están señalizados. Sin embargo, después de varias visitas tengo bastante claro que una cosa es caminar por Anaga y otra muy distinta entender realmente el lugar por el que estás caminando.

Cuando uno empieza a fijarse, descubre que detrás de cada árbol, de cada planta y de cada antiguo camino existe una historia. El guía no solo indica por dónde continúa el sendero; explica cómo se formó este bosque, por qué la niebla resulta tan importante para su supervivencia, qué especies son exclusivas de Canarias o cómo vivían antiguamente las familias que habitaban estos caseríos aislados. Son detalles que terminan transformando una simple ruta de senderismo en una experiencia mucho más completa.

Nuestra experiencia haciendo esta ruta guiada por el Parque Rural de Anaga

Después de recorrer distintos senderos del parque rural de Anaga por nuestra cuenta, teníamos curiosidad por comprobar si una excursión guiada realmente aportaba algo diferente.

La actividad comienza en Cruz del Carmen, uno de los accesos más conocidos al Parque Rural de Anaga y un lugar que probablemente visitarás aunque decidas recorrer el parque por libre. Allí nos recibió el guía y, antes incluso de empezar a caminar, dedicó unos minutos a explicar qué hace tan especial este rincón de Tenerife. No fue la típica charla llena de fechas y datos; más bien una introducción sencilla que ayudó a entender que el bosque que íbamos a recorrer lleva aquí millones de años y que buena parte de las especies que veríamos solo existen en Canarias.

Mirador de la Cruz del Carmen en Parque Rural de Anaga

Mirador de la Cruz del Carmen en Parque Rural de Anaga

Ese detalle cambia bastante la forma de hacer la ruta. Dejas de mirar simplemente árboles para empezar a fijarte en las diferencias entre unos y otros, en el musgo que cubre los troncos, en la humedad que mantiene vivo este ecosistema y en pequeños detalles que, de otra manera, probablemente pasarían desapercibidos.

Los primeros metros discurren por senderos muy agradables, siempre bajo la sombra de la laurisilva. No hay prisa. El ritmo es tranquilo y permite detenerse tantas veces como haga falta para hacer fotografías o simplemente disfrutar del entorno. De hecho, esa fue una de las cosas que más nos gustó. No era una excursión de las que parecen una carrera para cumplir horarios, sino un paseo pensado para disfrutar del bosque.

A medida que avanzábamos, el guía fue mezclando curiosidades sobre la naturaleza con pequeñas historias sobre Anaga. Nos habló de cómo antiguamente los vecinos utilizaban estos caminos para desplazarse entre caseríos cuando todavía no existían carreteras, de la importancia que tenía el agua en estas montañas y de cómo la niebla actúa casi como una lluvia invisible que mantiene vivo el bosque incluso durante los meses más secos.

Parece un detalle sin importancia, pero hace que el paisaje cobre vida. Ya no estás viendo únicamente un bosque bonito; empiezas a comprender por qué es tan diferente del resto de Tenerife.

Uno de los momentos más especiales llega cuando el sendero se adentra en la zona conocida popularmente como el Bosque de los Enigmas. Es, probablemente, la imagen que todos tenemos en la cabeza cuando pensamos en Anaga. Árboles retorcidos, ramas cubiertas de líquenes, helechos enormes y una atmósfera que cambia completamente si aparece la niebla.

Nos llamó la atención el silencio. A pesar de ser uno de los lugares más visitados del parque, basta alejarse unos metros del grupo para escuchar únicamente el viento moviendo las copas de los árboles y el sonido de los pájaros. Son esos momentos los que hacen que entiendas por qué tanta gente considera este uno de los lugares más especiales de Canarias.

Durante todo el recorrido hay numerosas paradas para observar el paisaje y hacer fotografías, pero también para comentar aspectos relacionados con la flora y la fauna del parque. Descubrimos especies que habíamos visto muchas veces sin saber realmente qué eran y aprendimos a identificar algunas de las plantas más características de la laurisilva.

La ruta, además, no presenta una dificultad importante. Cualquier persona acostumbrada a caminar un poco puede realizarla sin demasiados problemas. Evidentemente, hablamos de senderismo y conviene llevar un calzado adecuado, pero no es una excursión pensada únicamente para deportistas.

Otro aspecto que nos pareció interesante es que, dependiendo de la fecha, existe la posibilidad de contratar la actividad con transporte incluido desde zonas como Puerto de la Cruz o Garachico. Si estás de vacaciones y no quieres preocuparte por conducir hasta Anaga, resulta una alternativa muy cómoda.

Cuando regresamos al punto de partida teníamos la sensación de haber aprovechado mucho más la visita que en otras ocasiones. Habíamos recorrido un sendero precioso, sí, pero también entendíamos mucho mejor el valor del lugar que acabábamos de visitar.

Una excursión muy recomendable si es tu primera vez en Anaga

Aunque el Parque Rural de Anaga puede recorrerse de muchas maneras, esta actividad nos parece especialmente interesante para quienes visitan la zona por primera vez.

No hace falta preocuparse por elegir el sendero adecuado, interpretar mapas o estar pendiente de posibles desvíos. Todo está organizado para que el visitante pueda concentrarse únicamente en disfrutar del paisaje.

También creemos que es una opción muy recomendable para quienes viajan en pareja, para familias con niños que ya estén acostumbrados a caminar o para cualquier persona que disfrute de la naturaleza sin necesidad de afrontar rutas especialmente exigentes.

Incluso quienes ya conocen Anaga descubrirán detalles nuevos gracias a las explicaciones del guía. Al fin y al cabo, uno puede recorrer el mismo camino varias veces y seguir aprendiendo cosas diferentes en cada visita.

Consejos para disfrutar del senderismo en Anaga

Antes de salir conviene tener presentes algunas recomendaciones sencillas que harán la experiencia mucho más agradable.

  • Lo primero es llevar un buen calzado. No hace falta utilizar botas de alta montaña, pero sí unas zapatillas con buena suela, ya que algunos tramos pueden estar húmedos y resultar resbaladizos.
  • También merece la pena llevar una chaqueta ligera, incluso en verano. La temperatura dentro del bosque suele ser bastante más baja que en el resto de la isla y la niebla puede aparecer en cualquier momento.
  • No olvides agua, algo de comida si vas a realizar rutas más largas y, por supuesto, una cámara o el teléfono móvil con espacio suficiente. Anaga es uno de esos lugares donde resulta difícil dejar de hacer fotografías.
  • Y, como ocurre en cualquier espacio protegido, es importante respetar siempre los senderos señalizados, no abandonar residuos y evitar cualquier comportamiento que pueda dañar este entorno privilegiado.

¿Merece la pena hacer senderismo en el Parque Rural de Anaga?

Sin ninguna duda. Tenerife ofrece paisajes espectaculares, desde las Cañadas del Teide hasta los acantilados de Los Gigantes, pero el Parque Rural de Anaga tiene una personalidad completamente distinta. Aquí no vienes buscando grandes volcanes ni playas de arena negra. Vienes a caminar por uno de los bosques más antiguos de Europa, a descubrir un paisaje que apenas ha cambiado con el paso de los siglos y a disfrutar de una tranquilidad que cuesta encontrar en otros lugares de la isla.

Si además eliges hacerlo acompañado por un guía, la experiencia gana muchísimo. No solo porque resulta más cómodo, sino porque terminas comprendiendo el valor de cada rincón, de cada árbol y de cada sendero.

Nosotros volveríamos a hacerlo sin dudarlo. Y si tuviera que recomendar una actividad a alguien que quisiera conocer el lado más verde y desconocido de Tenerife, probablemente sería esta. Porque hay excursiones que sirven para hacer unas cuantas fotos bonitas y otras que consiguen que regreses a casa con la sensación de haber descubierto un lugar que recordarás durante mucho tiempo. El Parque Rural de Anaga pertenece, sin ninguna duda, a ese segundo grupo.

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