
Hasta mis oídos habían llegado por varias fuentes las recomendaciones sobre el Rincón de la Maestra, y sobre el guachinche del mismo nombre, ambos en Las Chafiras, en San Miguel de Abona.
No es ni mucho menos Las Chafiras un lugar emimentemente turístico, ni vistoso, ni tiene playas o vistas. es más bien un polígono industrial en el que se suceden naves y algunos centros comerciales.
Allí, en medio de todo, en la misma carretera que baja desde la Autovía del Sur hasta Los Abrigos, se encuentra el guachinche la Maestra, el original, en el cual se abrió, en un lado, el Rincón de la Maestra al que acudí a comer.
Observaciones personales sobre el Rincón de la Maestra
A este Rincón de la Maestra se accede desde el propio guachinche (que por cierto está premiado como uno de los mejores guachinches de 2025 de la isla, como reza en la puerta). Si no llegáis a primera hora os encontraréis incluso con cola para entrar. Avisad que vais al Rincón de la Maestra porque la gran mayoría están esperando para comer en el propio guachinche.
El Rincón de la Maestra es un local pequeño pero acogedor en su entrada, con apenas 4 mesas altas en su entrada (son barriles adaptados), un mostrador de pinchos, y al fondo la cocina a la vista. También cuentan detrás con una sala un poco más grande donde comer ya sentados en mesas normales.

Indudablemente, si venís aquí, lo más típico de su carta es probar sus pinchos, tanto fríos como calientes. Son de buen tamaño y de cantidad abundante, de modo que con 3/4 pinchos acabáis bastante bien, o incluso 2 si lo que buscáis es simplemente un tapeo.
Cuentan también con una pequeña carta con algunos entrantes, un par de platos de pescado, e igual cantidad de platos de carne.
Entre los entrantes, ensaladilla de langostinos, croquetas (de carabinero, gambas rojas o ibérico), tostas de foie con mango, o huevos rotos con trufa y jamón ibérico entre otros. Y entre los principales, pulpo, mini burguers gourmet, entrecot, presa ibérica o chuletón.
6 pinchos fríos y 6 calientes es la variedad que tenían en esta ocasión. Aparte del clásico pincho de tortilla con queso, había pinchos de pollo y carne mechada, de brandada de bacalao, de ensaladilla, de angulas con huevo o de arenques.
Como no podía dejar de probar alguno, pedí uno de carne mechada y uno de brandada de bacalao. Ambos estaban, sobre todo, muy sabrosos, el primero ligeramente picante, y el segundo quizás un poco salado por el bacalao, pero en ambos casos de sabor potente.

Para acompañarlos, pedí dos mini burguers (las dos modalidades que tienen). Una de secreto ibérico con cebolla caramelizada y huevo de codorniz, y la otra, la de la casa, la “Maestra”, con burguer de vaca gallega, queso al pimentón y salsa de trufa. Tiernas y jugosas ambas, aunque me quedo con la primera por la combinación de la hamburguesa de secreto con el huevo de codorniz.

De postres no andan muy surtidos, tenían arroz con leche y un postre casero con base de galleta, mousse de chocolate y topping de sprinkles, esos pequeños trocitos de chocolates de colores para decoración. Es una buena combinación, también muy sabrosa y bien presentado en una mini jarrita de barro cocido, aunque el moussee quizás estaba un poco líquido. Sea como sea, fue un buen final para esta comida.

Los precios están realmente bien. Puedes salir bien por menos de 20 euros con bebida.
Los pinchos fríos son a 3,5 € cada uno. Los calientes a 4 € al igual que las miniburguers. Sí suben un poco más los platos d la carta: Las croquetas a 10,5 € al igual que la ensaladilla de langostinos; los huevos rotos a 12,5 €, unas papas bravas a 8,5 € o la tosta a 15,5 €. El postre que pedí salió por 5 €.
La atención fue rápida y además muy amable y cercana. Incluso la cocinera se acercó un par de veces para preguntar qué me había parecido.
La presentación también bien cuidada y la comodidad mientras comía excelente, con la suficiente anchura y espacio.
En cuanto al aparcamiento, pensaba que me costaría por el intenso tráfico que hay en ese polígono industrial, pero lo cierto es que no solo hay en el propio polígono, sino que tanto el guachinche como el rincón de la Maestra cuentan con un aparcamiento propio muy amplio.
Tened en cuenta una última cosa: Abren a las 13 h. Yo llegué a primera hora, y cuando salí, me sorprendió ver la cola que había para entrar, esperando mesa, y que el párking estaba ya prácticamente lleno.
Nota del Rincón de la Maestra, en Las Chafiras
- Local: 7
- Atención: 9
- Carta: 5
- Comida: 7
- Rapidez: 8
- Precio: 6
- Aparcamiento: 9
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1 Reseña en “El Rincón de la Maestra, en las Chafiras”
Los pinchos están ricos, las mini hamburguesas aún mejor, pero la variedad es muy cortita. Aún así, bien.